Publicado por: pongpesca | 2010/04/08

Oceanos y mares: los mayores vertederos de plásticos y resíduos

“Los temporales de invierno suelen arrojarlos a las playas. En tropel.

Si, tras uno de esos episodios, se pasea usted por la orilla de nuestras costas y litorales podrá escribir un nutrido inventario: latas de refresco, amarillas botellas de lejía, cajas de porespán, sogas, jeringuillas, tetra briks, grandes trozos de plástico, cabos, varillas de bastones higiénicos para oídos, paquetes de tabaco, bolsas de supermercado, tapones y corchos, aplicadores, filtros y colillas de tabaco, frascos de medicinas…

¿Nos hemos detenido a pensar alguna vez qué sucede con los desechos que el mar no nos devuelve ni arroja a las costas?

Los científicos de la organización Sea Education Association (SEA), una ONG estadounidense especializada en la formación de estudiantes, han encontrado la respuesta. A 500 millas de las costas de Atlanta, (926 kilómetros), existe un “continente” de desechos plásticos. Se extiende a lo largo de unos 700.000 kilómetros cuadrados, teniendo en cuenta que España ocupa 504.000 kilómetros cuadrados.

Según anunciaron los científicos de SEA en un congreso celebrado hace unos días en Portland (Oregón, EE UU), la zona está colonizada por botellas, cartones vacíos, trozos de cajas, redes y por miles de pequeños objetos. Su extensión y composición es comparable al “Great Eastern Pacific Garbage Patch” (o basurero del Pacífico Este) descubierto en 1997.

Los residuos se concentran en esa vasta zona frente a las costas americanas porque se trata de un área de altas presiones, con vientos débiles, y donde las corrientes marinas giran en el sentido de las agujas del reloj, como en los desagües domésticos. La zona viene a ser algo así como el sumidero del mundo civilizado. “Varias corrientes marinas terminan allí y los objetos que acarrean no escapan jamás de ese círculo gigante”, estas zonas son conocidas como “gyros”, círculos.

Un continente de basura

La densidad media en la zona explorada es de unos 200.000 fragmentos de plástico por kilómetro cuadrado (frente a los 300.000 del sumidero del Pacífico). En la mayoría de los casos se trata de plásticos comunes como polietilenos, polipropilenos y poliestireno expandido (el corcho blanco). Los restos flotan entre dos aguas y hasta una profundidad de unos 10 metros.

Respecto a su procedencia, los científicos del SEA consideran que la basura proviene de embarcaciones y de los desechos de los países ribereños del Océano Atlántico. Los desechos llegan hasta allí transportados por las desembocaduras de ríos los vientos y las corrientes marinas. La ONG considera que otro tipo de plásticos, de mayor densidad, podrían encontrarse en el fondo del océano.

La fauna marina es la primera víctima de esta contaminación. Mamíferos marinos, tortugas y aves quedan enganchados en las redes y entre las bolsas. También tragan los pequeños fragmentos al confundirlos con alimentos o, en el caso de las ballenas, al ingerirlos junto al plancton que engullen. Su acumulación puede obstruir su sistema digestivo.

Los efectos nocivos de estos residuos han sido demostrados en unas 260 especies, según el SEA. Además, los restos actúan como verdaderas esponjas que absorben y acumulan desechos contaminantes persistentes (como el petróleo y metales pesados disueltos) que, de esta manera, hasta podrían ser ingeridos por el hombre si se alimenta de animales contaminados.

Los límites del basurero

Para los científicos, la única solución para acabar (o, por lo menos, para frenar esta acumulación) pasa por no arrojar plásticos al océano y optar por el empleo de materiales alternativos biodegradables. Este verano, los científicos de la SEA tratarán de establecer los límites orientales del basurero del Atlántico. En su opinión, cuantos más datos existan sobre esta cloaca más “importante será la toma de conciencia sobre el asunto”.

Lo peor es que estas dos grandes bolsas de residuos plásticos no están solas en el planeta. Además de las del Atlántico y del Pacífico, hay otros tres “gyros” gigantes capaces de albergar cantidades similares de desechos: una en el Pacífico Sur, otra más en el Atlántico y, una tercera, en el Océano Índico.

**Midway**

Mensaje desde el “Gyro”” conocido como círculo de plásticos o islas de residuos.

Estas fotografías ( http://www.chrisjordan.com/ ) de los polluelos de albatros fueron realizadas en septiembre de 2009, en el atolón de Midway, una flecha de arena en un estrecho de coral en el medio del Pacífico Norte. Las crías en los nidos son alimentadas con restos de plásticos por sus progenitores, quienes planean por el vasto y contaminado océano recolectando lo que a ellos les parece alimento de vivos colores flotando en las aguas para traer de vuelta a sus nidos y alimentar a sus jóvenes pollos. Sobre esta dieta de basura humana, cada año miles y miles de pollos de albatros muere en las colonias de cría de Midway por inanición, intoxicamiento y obstrucciones en su sistema digestivo.

Para documentar estos episodios de mortandad de aves marinas lo más detalladamente posible, ni una pieza o resto de residuo plástico fue manipulada para las fotografías. Las imágenes reflejan el contenido de los estómagos de los pollos de albatros en uno de los más remotos santuarios marinos, a más de 2. 000 millas del continente más cercano.

Seattle, USA. Octubre de 2009.

Fonte: Noticias de Reservas Marinas miércoles, 07 de abril de 2010


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